viernes, 1 de abril de 2016

Segunda parte



Después de una gran gala los invitados empezaron a retirarse...
 Los padres de María muy emocionados no paraban de llorar, estaban muy agradecidos con Dios y con la vida de haber puesto un hombre tan maravillosos en la vida de su hija.

Cuando todos se habían marchado, María y su recién esposo, Víctor, se despedían de la familia. En tan solo unas horas tomarían el vuelo que los llevaría directo a Inglaterra donde disfrutarían de su luna de miel.

La limosina se alejaba con destino al aeropuerto de la ciudad de México, al llegar, muy amable los esperaba ya, una señorita muy guapa, vestía muy elegante, un saco negro y una minifalda muy entallada, un cuerpo muy definido que resaltaba su destacada personalidad, a su lado, un hombre misterioso con un portafolio en brazos.

 El recién esposo los saludo con mucha confianza, parecían conocerse de tiempo atrás. María sorprendida sin saber que hacer simulo estornudar, fue ahí donde la guapa señorita de minifalda la vio a los ojos...

–Así que tú eres María –ella tan solo sonrió. Jamás imagino que ese día, Víctor, la había vendido...


– ¡Mamá! –la voz de su hijo menor la trajo a la realidad... se limpió los ojos tratando de ocultar sus lágrimas y abrazo al pequeño Alessandro, mientras se adentraban a la pequeña choza en que vivían.
 

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