Mariana,
como sus padres le pusieron, vive en un pequeño pueblo alejado de la ciudad. Se
casó muy joven con un Hombre que en su momento, era muy simpático. Aparentaba
ser alguien multimillonario, dueño de grandes propiedades…
En
el pueblo, las manecillas del reloj también marcan las 7 de la mañana, y como
en todos los hogares de la humilde localidad, las mujeres se levantan muy
temprano para realizar labores del hogar, pues ahí, los hombres las catalogan
como un simple ser que únicamente sirve para dar de comer y lavar la ropa.
Esa
mañana era muy distinta a las demás. Después de varios años María se sentó en
una enorme piedra frente a su casa, desde que hicieron las carreteras del
pueblo los trabajadores la dejaron ahí y jamás la movieron.
Los
rayos de sol eran cálidos, las golondrinas aun revoloteaban y por su mente solo
pasaba aquel triste recuerdo que todos los días la atormentaba. El día de su
boda.
Para
ella, aquel día fue el más placentero, el más feliz que jamás había vivido, y
por supuesto, ese día, sería el comienzo de su triste y maldito destino...
...
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...................
#Continuara
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