viernes, 11 de marzo de 2016

Primera parte




Mariana, como sus padres le pusieron, vive en un pequeño pueblo alejado de la ciudad. Se casó muy joven con un Hombre que en su momento, era muy simpático. Aparentaba ser alguien multimillonario, dueño de grandes propiedades…
En el pueblo, las manecillas del reloj también marcan las 7 de la mañana, y como en todos los hogares de la humilde localidad, las mujeres se levantan muy temprano para realizar labores del hogar, pues ahí, los hombres las catalogan como un simple ser que únicamente sirve para dar de comer y lavar la ropa.
Esa mañana era muy distinta a las demás. Después de varios años María se sentó en una enorme piedra frente a su casa, desde que hicieron las carreteras del pueblo los trabajadores la dejaron ahí y jamás la movieron.
Los rayos de sol eran cálidos, las golondrinas aun revoloteaban y por su mente solo pasaba aquel triste recuerdo que todos los días la atormentaba. El día de su boda.
Para ella, aquel día fue el más placentero, el más feliz que jamás había vivido, y por supuesto, ese día, sería el comienzo de su triste y maldito destino...

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#Continuara 

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